Ley del buen samaritano
Formación en RCP y Primeros Auxilios New Brunswick
El Buen Samaritano: compasión y protección
Tomada de la Biblia (Lucas 10:25-37), la parábola del Buen Samaritano narra cómo un viajero dado por muerto es socorrido por un desconocido que lo cura y vela por él. Más allá de su contexto religioso, transmite un mensaje universal: la obligación moral de socorrer al prójimo en peligro, con compasión y altruismo.
Inspiradas en este principio, numerosas leyes del Buen Samaritano se han promulgado en todo el mundo para proteger frente a demandas a quienes prestan asistencia de buena fe en una emergencia. Sin embargo, el alcance exacto de esa protección varía de una jurisdicción a otra: a continuación encontrará lo que dispone la ley aplicable a su región.
Su proteccion bajo la ley
En Nuevo Brunswick, la Volunteer Emergency Aid Act protege a quien, de forma voluntaria y sin esperar remuneración, socorre o presta cuidados de urgencia en el lugar inmediato de un accidente: no puede ser considerado responsable de los daños resultantes, salvo en caso de negligencia grave. Esta inmunidad de buena fe cubre los primeros auxilios en su conjunto, incluido el uso de un desfibrilador durante una intervención. Establece un principio claro: actuar con corazón nunca debe exponer a una demanda.
Sin obligacion de actuar, pero con todas las razones para hacerlo
En Nuevo Brunswick, la ley no impone a nadie la obligación de socorrer: es una decisión libre, dejada a la conciencia de cada uno. Lo que la provincia sí garantiza es que esa decisión no se vuelva contra quien la toma de buena fe, incluso al usar un DEA. Queda entonces la verdadera pregunta, la del saber hacer: ¿sabrá qué hacer en los segundos que cuentan?
Por que la capacitacion es importante
En un paro cardíaco, cada minuto sin reanimación resta cerca de un 10 % a las probabilidades de sobrevivir. En las comunidades de Nuevo Brunswick, a menudo repartidas entre ciudades y zonas rurales, la espera de los servicios de emergencia puede contarse en largos minutos, y son precisamente esos minutos los que el testigo puede salvar. Aprender RCP y el uso del DEA es prepararse para ser ese primer eslabón, el que sostiene la vida mientras llega la ambulancia. Un gesto aprendido hoy puede convertirse mañana en el más valioso que jamás realice.